El duelo no siempre empieza con la muerte. A veces comienza con un diagnóstico, con la fragilidad del cuerpo o con la sensación de que el tiempo cambió.
Este dolor anticipado no es exageración. Es una respuesta de amor cuando sabes que un vínculo central está entrando en otra etapa.
Hablar a tiempo, preparar decisiones médicas y construir rituales de presencia puede disminuir culpa y darte más claridad para acompañar mejor.