Cuando una decisión fue tomada por amor, el dolor igual puede traducirse en culpa. La mente revisa escenarios imposibles porque busca recuperar control.
Procesar la eutanasia implica mirar el contexto completo: sufrimiento, pronóstico, límites del cuerpo y la intención ética de evitar más dolor.
No se trata de convencerte rápido de que estuvo bien. Se trata de darte un espacio donde la ambivalencia pueda existir sin convertirse en castigo permanente.